Dr. Rafael Alvarado Dr. Rafael Alvarado
5 min de lectura
Revisado por la Dirección Médica
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¿Sabías que algunos casos de sensibilidad dental al frío y el calor pueden estar indicando una pulpitis? ¿Has oído hablar de la inflamación de la parte interna del diente? A continuación, te detallamos en qué consiste esta afección, cuáles son sus causas y cómo se puede tratar.

Puntos clave

  • La pulpitis es una inflamación de la pulpa dental, la parte interna del diente que contiene los nervios y vasos sanguíneos.
  • Sus síntomas incluyen inflamación, hinchazón, sensibilidad a temperaturas extremas (frío o calor), presión y dolor.
  • La pulpitis puede clasificarse en reversible e irreversible. Dentro de esta última, se distinguen tres fases: crónica, aguda y necrosis pulpar.
  • Las causas principales de la pulpitis son las caries profundas, los traumatismos en la boca, las enfermedades periodontales y el desgaste dental.
  • Los tratamientos varían según la gravedad y pueden ir desde un empaste o una endodoncia (tratamiento de conducto), hasta la colocación de una corona. En los casos más severos, incluso se puede pautar la extracción del diente afectado.

¿Qué es la pulpitis?

La pulpitis es la inflamación de la pulpa dental, es decir, la parte más interna del diente que contiene los nervios y vasos sanguíneos.

La pulpitis suele aparecer como consecuencia de un problema que deja el diente más expuesto, como una caries profunda o una fractura. En estos casos, las bacterias pueden penetrar con facilidad hasta el interior de la pieza dental, lo que puede provocar una inflamación y, en algunos casos, unainfección.

No todas las pulpitis evolucionan igual. Algunas pueden mejorar si se trata la causa a tiempo. Otras, en cambio, avanzan hasta que el nervio deja de ser viable.

Síntomas de la pulpitis

Los principales síntomas de esta patología son los siguientes:

  • Inflamación e hinchazón: se puede percibir dentro o fuera de la cavidad bucal.
  • Sensibilidad dental: el síntoma principal es la sensibilidad dental a las bebidas o alimentos fríos o calientes. La sensibilidad dental no siempre implica una pulpitis, pero cuando se vuelve intensa, frecuente o persistente, conviene revisarlo para encontrar la causa.
  • Sensación de presión en los dientes.
  • Dolor: cuando la sensibilidad o la presión es intensa es posible sentir dolor. Este puede durar desde unos segundos hasta varias horas, según la gravedad de la inflamación.
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Tipos y fases de la pulpitis

La pulpitis es un proceso que puede ir “de menos a más”. En la práctica, distinguimos entre pulpitis reversible o irreversible, en función de si la pulpa aún puede recuperarse o si ya no es capaz de sanar.

En el primer caso, la pulpa dental se puede tratar y el dolor solo suele durar unos segundos. Por su parte, en el segundo caso, está más avanzada, de manera que el dolor es persistente.

Podemos diferenciar tres fases en la pulpitis:

1. Pulpitis crónica

Se caracteriza por una inflamación severa del nervio y ocurre cuando la lesión afecta al complejo dentinopulpar. El dolor es leve o moderado e intermitente, surge al masticar y al consumir alimentos fríos o calientes. Una característica específica es que este dolor se mantiene por un periodo de tiempo después de retirar el estímulo que lo ha provocado.

2. Pulpitis aguda

En la pulpitis aguda el dolor suele ser más claro y persistente. En esta fase es habitual presentar supuración (pus), debido a la infección.

3. Necrosis pulpar

Si la pulpitis no se trata, la última fase de esta afección es la necrosis pulpar (muerte de la pulpa). El tejido se va degenerando por la falta de flujo sanguíneo y el nervio muere. A veces, esta fase se confunde con la “curación” porque el diente deja de doler. Sin embargo, la falta de sensibilidad se debe a la propia muerte de la pulpa, por lo que el problema continúa y puede derivar en una infección mayor alrededor de la raíz dental.

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Causas de la pulpitis

Tanto la genética como la higiene bucodental influyen en la aparición de la pulpitis. Los principales factores que se relacionan de forma directa con esta inflamación dental son los siguientes:

1. Caries

La caries es la causa más frecuente. Una vez que la infección microbiana progresa y atraviesa la dentina, puede llegar a afectar a la pulpa.

2. Traumatismo

Cuando un traumatismo (por golpe, masticación de un alimento duro o accidente) corta el flujo sanguíneo o linfático de la pulpa se puede producir una pulpitis.

Un traumatismo en la boca puede dañar la pulpa aunque el diente parezca sano. Esto se debe a que a veces hay una fisura invisible o un daño interno que inflama el nervio con el tiempo.

3. Enfermedad periodontal

Las enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis) pueden llevar a un deterioro progresivo de la estructura del diente, ya que favorecen la aparición de infecciones y complicaciones.

4. Desgaste dental

Algunas personas sufren un desgaste progresivo de los dientes como consecuencia del bruxismo(apretar y/o rechinar los dientes), los trastornos digestivos, las limpiezas dentales demasiado agresivas o con mucha fuerza o el consumo excesivo de alimentos ácidos.

El desgaste del esmalte y la exposición de la dentina pueden aumentar la sensibilidad y la irritación pulpar, sobre todo si hay microfisuras.

5. Procedimientos odontológicos

Cuando no se han realizado de manera correcta o se han tenido que aplicar técnicas invasivas se puede llegar a producir un daño en el esmalte y la dentina. Algunos ejemplos podrían ser las restauraciones defectuosas, las filtraciones en los empastes o las coronas desadaptadas. Para evitar este tipo de problemas es fundamental realizar un buen diagnóstico y seguimiento de cada caso.

Si no se trata, la pulpitis puede derivar en la muerte del nervio y, en algunos casos, en la extracción de la pieza dental, así como ocasionar mucho dolor.

Tratamiento de la pulpitis

Mediante un examen, una evaluación de los síntomas y el historial del paciente, el odontólogo valorará si la patología se puede tratar o bien es irreversible y conviene extraer la pieza dental.

Empaste

Si se trata de una caries poco profunda, que no ha llegado a afectar a la pulpa, la solución puede ser hacer un empaste. Con dicho tratamiento, se elimina el tejido dañado y se sella el diente para que no entren bacterias.

Este enfoque es el más conservador cuando el nervio todavía puede recuperarse. Por tanto, el empaste es adecuado para casos de pulpitis reversible, la cual remite después del tratamiento.

Endodoncia

Una de las soluciones para los casos irreversibles es la endodoncia, conocida profesionalmente como tratamiento de conductos radiculares, ya que permite salvar una pieza dental que, sin este tratamiento, tendría que extraerse.

La endodoncia consiste en retirar el nervio desvitalizado de la pulpa y de los conductos radiculares para después sellarlos. Esta técnica, al igual que el empaste, se lleva a cabo con anestesia.

Coronas dentales e incrustaciones

Las coronas, llamadas coloquialmente fundas, y las incrustaciones son prótesis que se colocan sobre el diente natural para mejorar su estética y funcionalidad. Son adecuadas para reparar un diente cuya estructura ha quedado debilitada tras haber realizado una reconstrucción y/o una endodoncia.

Extracción

En los casos más complejos, en los que no se puede realizar la endodoncia, el odontólogo podría determinar la necesidad de extraer la pieza dental. Después, se puede plantear la posibilidad de colocar un implante dental.

Fármacos

Según la circunstancia, el paciente podría requerir medicamentos antiinflamatorios y/o analgésicos para calmar el dolor, así como antibióticos para la infección. Aun así, hay que tener en cuenta que la medicación no sustituye al tratamiento dental que elimina la causa.

¿Qué pasa si no se trata una pulpitis?

La pulpitis que no se trata puede derivar en la muerte del nervio y, en algunos casos, en la extracción de la pieza dental, así como ocasionar mucho dolor. Además, una infección no controlada puede extenderse hacia la raíz y los tejidos cercanos, favoreciendo complicaciones como el absceso dental, conocido coloquialmente como flemón. Por todo ello, es importante acudir al dentista ante las primeras molestias.

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Dr. Rafael Alvarado
Dr. Rafael Alvarado
Número de colegiado: 28011291. Coordinador médico de Implantología - Máster en Cirugía, Periodoncia y Rehabilitación en Implantología UCAM.
Rafael Alvarado es coordinador médico del área de Cirugía e Implantología de Donte Group. Es licenciado en Odontología por la Universidad Complutense de Madrid, y máster en Cirugía, Periodoncia y Rehabilitación en Implantología por la Universidad Católica San Antonio de Murcia. Está formado en nuevas tecnologías en cirugía oral, donde ha desarrollado técnicas destinadas a ofrecer tratamientos más predecibles y mejorar la calidad asistencial. Ha desempeñado labores de coordinación médica en multinacionales del sector dental, liderando grandes equipos médicos, asesorando y resolviendo casos complejos, desarrollando protocolos de actuación y formando a más de un millar de odontólogos.