Eva Lago Eva Lago
6 min de lectura
Revisado por la Dirección Médica
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La periodontitis es una enfermedad muy común entre la población, así como la principal causa de pérdida de dientes en adultos. Por ello, es fundamental conocer bien cuál es su origen y qué tratamientos son los más adecuados para controlarla. Pero, además, es importante saber qué consejos seguir para reducir el riesgo de que se reactive, ya que es una patología con alta tendencia a la recidiva.

Puntos clave

  • La periodontitis es una enfermedad periodontal crónica causada principalmente por una combinación de placa bacteriana y factores de riesgo como la higiene oral, el tabaco, la diabetes o la predisposición individual, lo que provoca una infección que daña los tejidos de soporte dental.
  • Aunque la periodontitis no tiene cura, puede controlarse mediante tratamientos que buscan frenar su avance y evitar daños mayores.
  • El tratamiento inicial incluye un estudio periodontal para evaluar la enfermedad y un tratamiento periodontal básico con raspado y alisado radicular (curetaje) para eliminar el sarro de las bolsas periodontales.
  • En algunos casos, se pueden prescribir antibióticos para complementar el tratamiento.
  • Si es necesario, se puede recurrir a la cirugía periodontal para limpiar zonas más profundas, y se pueden considerar procedimientos de regeneración ósea o injertos de encía en caso de daños severos en los tejidos de soporte.

¿Qué es la periodontitis?

La periodontitis crónica, también conocida como piorrea, es un tipo de enfermedad periodontal que ocurre, principalmente, por la acumulación de bacterias en la boca y por factores de riesgo como una higiene oral insuficiente, el tabaco, la diabetes o la predisposición individual.

Dichas bacterias, sin un tratamiento adecuado que consiga controlarlas y reducir su cantidad, provocan una infección crónica, que acaba dañando los tejidos de soporte del diente (encía, hueso y ligamento periodontal).

Causas de la periodontitis

Las principales causas de la periodontitis son la acumulación de placa bacteriana y sarro, junto con factores que aumentan el riesgo, como el tabaco, la diabetes, algunos medicamentos o la predisposición individual.

Higiene bucodental deficiente

La higiene oral inadecuada puede producirse por una falta de cepillado o por no seguir una técnica de cepillado correcta. Es decir, hay personas que, aunque se cepillan, no eliminan por completo los restos de comida que se acumulan alrededor de los dientes, lo que provoca la proliferación de la placa bacteriana.

Sarro

La placa bacteriana que permanece mucho tiempo en la boca se endurece y se acaba convirtiendo en cálculo (sarro). El sarro, al contrario que la placa, ya no se puede eliminar con el cepillo de dientes.

Para retirarlo, será necesario recurrir a una higiene bucodental profesional(en la clínica). Sin embargo, si este sarro no se elimina, la infección cada vez avanzará más y será más profunda. Por tanto, los daños causados por las bacterias serán mayores, ocasionando la reducción de los tejidos de soporte del diente y pudiendo provocar la pérdida de las piezas dentales.

Genética

Esta es otra de las causas de periodontitis, pero no la principal. La predisposición genética puede influir en el riesgo y en la forma en que cada persona responde a la placa bacteriana en la enfermedad periodontal. Es decir, una persona que no mantenga una buena higiene y que tenga antecedentes familiares de periodontitis puede tener más riesgo de desarrollarla, aunque no significa que vaya a padecerla necesariamente.

La periodontitis es una enfermedad crónica, por lo que requiere control y mantenimiento a largo plazo y tiende a reaparecer con el tiempo. Sin embargo, existen distintos tratamientos para controlarla.

Síntomas de la periodontitis

A continuación, vamos a enumerar algunos de los signos más habituales de la periodontitis. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no siempre aparecen todos ellos. Dichos síntomas principales son los siguientes:

  • Sangrado de encías: el sangrado puede producirse de manera espontánea, al comer o durante el cepillado de dientes.
  • Inflamación de encías.
  • Encías que pueden verse rojas, violáceas, inflamadas o con un color diferente al habitual.
  • Secreción de pus a través de las encías.
  • Halitosis (mal aliento).
  • Dolor o sensibilidad en dientes o encías.
  • Encías retraídas: como consecuencia, los dientes se ven más largos de lo normal. Esto se debe a que la retracción provoca que la raíz de la pieza dental se haga visible.
  • Espacios entre los dientes (troneras).
  • Sensación de que los dientes se mueven.
  • Pérdida de dientes.
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¿La periodontitis se puede curar?

La periodontitis es una enfermedad crónica, por lo que no suele hablarse de curación definitiva, sino de control a largo plazo. Sin embargo, existen distintos tratamientos que permiten controlar la afección.

Estudio periodontal

Con el objetivo de determinar el estado de la enfermedad, el odontólogo evaluará al paciente mediante un estudio periodontal. Para ello se utiliza una sonda periodontal, es decir, un instrumento que permite medir la profundidad del sondaje (profundidad a la que la sonda penetra entre los dientes y su tejido de soporte, y que ayuda a valorar si existen bolsas periodontales y pérdida de soporte).

Y es que, a medida que la periodontitis avanza, se van formando las llamadas bolsas periodontales, creando depósitos de bacterias entre el diente y los tejidos de soporte.

Además de la exploración bucodental, el dentista realiza al paciente una serie de radiografías. Con todo ello, podrá determinar en qué estado se encuentra la periodontitis y pautar el tratamiento para mantenerla bajo control.

Una vez que la enfermedad periodontal está diagnosticada, el odontólogo pautará el siguiente paso: el tratamiento básico periodontal. Es decir, un raspado y alisado radicular, conocido coloquialmente con el nombre de curetaje dental.

Tratamiento periodontal básico: raspado y alisado radicular

El raspado y alisado radicular (curetaje) suele ser una parte habitual del tratamiento inicial de la periodontitis, como primera fase del tratamiento mecánico. Consiste en utilizar unos instrumentos denominados curetas para retirar el sarro acumulado en el interior de las bolsas periodontales.

Dicho procedimiento, con el objetivo de que no sea molesto ni doloroso para el paciente, se lleva a cabo mediante anestesia local.

Además, hay que tener en cuenta que el curetaje debe acompañarse de un control mecánico y químico de la placa bacteriana del paciente en casa. Esto se consigue con una técnica de cepillado adecuada, hilo dental para la higiene interproximal o cepillos interdentales para limpiar entre los dientes y un dentífrico y colutorio específicos (ambos deben ser indicados por el odontólogo según las necesidades de cada paciente).

En algunas ocasiones, tras el raspado y alisado radicular, el odontólogo pauta tratamiento antibiótico para mantener el control de las bacterias. Sin embargo, esto es algo que no precisan todos los pacientes.

Después del curetaje, el dentista determinará si es necesario recurrir a una segunda fase de tratamiento: la cirugía periodontal. Con dicho procedimiento quirúrgico será posible acceder a zonas profundas que no han podido limpiarse en su totalidad en una primera fase.

Cirugía periodontal

La cirugía periodontal se realiza en algunos casos, bajo criterio del odontólogo. En estas ocasiones, se hace después del raspado y alisado radicular, cuando en la primera fase del tratamiento no ha sido posible acceder a los niveles más profundos de las bolsas periodontales. Y, por tanto, no se han podido reducir de forma suficiente los acúmulos de cálculo y bacterias.

Cuando los tejidos de soporte han quedado muy retraídos, el dentista podrá valorar si es conveniente recurrir a técnicas de regeneración de hueso o a injertos gingivales (de encías) para mejorar o recuperar parcialmente los tejidos en casos seleccionados, según la valoración clínica.

Control de la periodontitis

La periodontitis es una patología controlable con buenos hábitos de higiene oral, controles periódicos y el tratamiento indicado por el odontólogo. A continuación, te vamos a dar una serie de consejos para controlar la enfermedad y prevenir sus efectos negativos:

  • Buena higiene bucal: cepíllate los dientes después de cada comida durante, al menos, dos minutos. Sé ordenado en tu técnica de cepillado. Divide la boca en cuatro cuadrantes, sigue siempre el mismo orden y dedica a cada cuadrante el mismo tiempo. No olvides cepillar cada diente por todas sus caras.
  • Complementa el cepillado: procura utilizar una pasta de dientes y un enjuague bucal específicos si tu odontólogo los recomienda. Además, emplea hilo dental al menos una vez al día o cepillos interdentales a diario, según lo que te indique el profesional (en el último cepillado antes de ir a dormir).
  • Reduce el consumo de azúcar: los azúcares contribuyen a la proliferación de bacterias, especialmente si no se cepillan los dientes después. Disminuye la ingesta de este tipo de comidas y, cuando las consumas, recuerda cepillarte después.
  • Evita el tabaco: las sustancias tóxicas que contienen los cigarros ejercen un efecto vasoconstrictor. Esto quiere decir que pueden reducir el sangrado y enmascarar algunos signos, uno de los primeros síntomas de la gingivitis. Por tanto, las personas fumadoras pueden detectarla más tarde, cuando su estado es más avanzado.
  • Haz una visita al dentista con la frecuencia que te indique tu odontólogo, a menudo cada 3, 6 o 12 meses según el riesgo: acudir al odontólogo de forma periódica para que te haga una revisión y una higiene profesional ayuda a reducir el riesgo de complicaciones asociadas a un mal control de la periodontitis.

La periodontitis es una enfermedad crónica que, una vez que aparece, requiere control y mantenimiento a largo plazo y tiene una alta recidiva si no se mantiene bajo control. Es decir, tiende a reaparecer con el paso del tiempo. Por tanto, es fundamental extremar las medidas de higiene oral para mantenerla controlada.

Si tienes periodontitis, o sospechas que puedes padecer esta enfermedad, es momento de hacer una revisión. Solicita una valoración profesional en una clínica Vitaldent para que nuestros odontólogos puedan valorarte.

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Eva Lago
Eva Lago
Número de colegiado: 28013204.
Eva Lago es coordinadora médica del área de Periodoncia y Endodoncia de Donte Group. Se graduó en Odontología por la Universidad Europea de Madrid y destaca por su amplia experiencia clínica en el campo de la Periodoncia y la Endodoncia, así como por su formación en áreas estrechamente relacionadas, como la implantología. De hecho, su formación incluye un Máster en Implantología Avanzada por la Universidad de Sevilla. Además, es profesora en la Universidad Alfonso X El Sabio y asistente habitual a congresos nacionales, como los de la Asociación Española de Endodoncia (AEDE), la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y la Sociedad Española de Implantes (SEI).