Eva Lago Eva Lago
7 min de lectura
Revisado por la Dirección Médica
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La piorrea es el nombre popular y coloquial para hablar de la periodontitis, una enfermedad crónica de las encías que destruye poco a poco el hueso y los tejidos que sujetan los dientes. Si no se trata a tiempo, deriva en complicaciones graves, ya que es la principal causa de pérdida de piezas dentales en personas adultas.

Aunque afecta a buena parte de la población adulta, muchas personas conviven con ella sin saberlo, porque en sus primeras fases apenas da señales. En este artículo te explicamos qué es exactamente, por qué aparece, cómo reconocer sus síntomas y qué tratamiento permite mantenerla bajo control.

Puntos clave

  • La piorrea es el nombre coloquial que recibe la periodontitis. Corresponde a la fase avanzada de la enfermedad periodontal y es la primera causa de pérdida de dientes en adultos.
  • En sus inicios es una enfermedad silenciosa que puede avanzar de forma casi imperceptible. El sangrado de encías es una señal de alerta que conviene revisar.
  • Sus causas van más allá de la higiene: el tabaco, la diabetes, el estrés y los antecedentes familiares también influyen en su aparición.
  • No tiene cura, pero se controla con un tratamiento profesional y una higiene constante en casa.
  • Cuanto antes se detecta, más opciones hay de conservar los dientes y frenar el daño.

¿Qué es la piorrea?

La piorrea, cuyo nombre técnico es periodontitis, es una enfermedad crónica de las encías que se origina por la acumulación de bacterias en la boca, normalmente como consecuencia de una higiene oral deficiente que favorece la acumulación de placa bacteriana en personas susceptibles.

Sin un tratamiento adecuado, esa proliferación bacteriana deriva en una infección que daña de forma progresiva los tejidos de soporte del diente, es decir, el hueso y la encía. Esta pérdida de soporte es la que, con el tiempo, puede conducir a la caída de las piezas dentales.

Diferencia entre gingivitis y piorrea

Antes de llegar a la piorrea, la enfermedad de las encías pasa por una fase más leve y reversible llamada gingivitis. Distinguirlas es importante, porque el pronóstico y el tratamiento cambian por completo.

En la gingivitis las encías se inflaman y sangran, pero todavía no hay pérdida de hueso, así que el daño se puede revertir. Cuando la inflamación avanza y empieza a destruir el hueso, hablamos ya de piorrea, y estamos ante daños que no se revierten y que solo se pueden frenar y controlar.

 GingivitisPiorrea
Tejido afectadoSolo la encíaEncía, hueso y ligamento periodontal
Daño en el huesoNo
¿Se puede revertir?Sí, es reversibleNo, solo se controla
Señal más típicaEncías rojas y sangradoSangrado, retracción de encías y movilidad en los dientes

¿Cómo empieza la piorrea? Fases de la enfermedad

La piorrea no aparece de un día para otro, sino que avanza por fases a partir de la acumulación de placa bacteriana alrededor de los dientes.

Estas bacterias se eliminan de forma relativamente sencilla con una buena higiene: cepillando los dientes después de cada comida. Sin embargo, si la placa bacteriana no se retira, tiende a acumularse y a endurecerse hasta convertirse en sarro (también llamado cálculo), que ya no se elimina con el cepillo.

Llegados a ese punto es necesaria una limpieza bucodental profesional. De no hacerla, las bacterias alcanzan zonas más profundas, bajo la línea de la encía, y forman las bolsas periodontales, unos depósitos entre el diente y la encía donde la infección sigue avanzando.

A grandes rasgos, la enfermedad progresa siguiendo estas etapas:

  • Gingivitis: las encías se inflaman y sangran, pero aún no hay pérdida de hueso.
  • Periodontitis inicial: aparecen las primeras bolsas periodontales y una ligera pérdida de soporte.
  • Periodontitis moderada: las bolsas se agrandan y el hueso se reduce de forma apreciable.
  • Periodontitis avanzada: la pérdida de hueso es importante y los dientes empiezan a moverse o, incluso, a caerse.
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¿Cómo saber si tienes piorrea?

La piorrea puede pasar desapercibida al principio, porque es una enfermedad silenciosa que muchas veces no produce dolor en sus primeras fases. Por eso el sangrado y las encías inflamadas suelen ser las primeras señales de aviso.

Además, no todos los pacientes notan los mismos signos. Aun así, estas son las manifestaciones más frecuentes:

  • Inflamación de encías: se ven hinchadas y sensibles.
  • Encías rojas o moradas: cambian de color por la inflamación.
  • Sangrado de encías: puede aparecer al comer o al cepillarte, e incluso de forma espontánea.
  • Retracción de encías: la raíz dental queda más expuesta y los dientes parecen más largos.
  • Mal aliento: la halitosis persiste aunque cuides la higiene oral.
  • Troneras: aparecen espacios triangulares entre dos dientes.
  • Movilidad dental: una o varias piezas dentales se notan “sueltas” o “flojas”.
  • Caída de dientes: es la consecuencia más grave si la enfermedad no se frena.

La piorrea no tiene cura, pero con un tratamiento a tiempo y una buena higiene es posible frenar su avance y conservar los dientes.

Causas y factores de riesgo de la piorrea

La causa principal de la piorrea es una higiene bucodental deficiente, que favorece la acumulación de placa bacteriana y sarro. Ahora bien, no es el único factor: existen circunstancias que aumentan el riesgo de padecerla o que aceleran su avance.

Higiene bucodental insuficiente

En un gran porcentaje de casos, la piorrea tiene su origen en una falta de cepillado que favorece la acumulación de placa bacteriana. Por eso conviene cepillarse los dientes después de cada comida durante, al menos, dos minutos, y utilizar seda dental o cepillos interproximales una vez al día, antes de dormir.

Sin embargo, no basta con cepillarse a menudo: una técnica de cepillado incorrecta tampoco elimina bien los restos de comida, así que también favorece la enfermedad.

Como complemento, es importante acudir al dentista para una revisión y una higiene profesional periódicas.

Otros factores de riesgo

Más allá de la higiene, hay elementos que hacen a una persona más vulnerable a la piorrea o que empeoran su evolución:

  • Tabaco: fumar es uno de los factores que más agravan la enfermedad y dificultan su tratamiento.
  • Diabetes: un mal control de la glucosa favorece las infecciones de encías.
  • Estrés: puede reducir las defensas y empeorar la respuesta del organismo frente a las bacterias.
  • Cambios hormonales: etapas como el embarazo o la menopausia hacen a las encías más sensibles. Si quieres saber más sobre este punto, te recomendamos nuestro artículo sobre la gingivitis gestacional.
  • Antecedentes familiares: la predisposición genética influye, así que conviene extremar el cuidado si hay casos en la familia.
  • Edad y ciertos medicamentos: el riesgo aumenta con los años y con fármacos que provocan sequedad bucal.

Relación de la piorrea con la salud general

La piorrea no se queda solo en la boca. Cada vez hay más evidencia científica que relaciona la enfermedad periodontal con otros problemas de salud del resto del organismo.

Diversas investigaciones han asociado la salud de las encías con un peor control de la diabetes y con la salud cardiovascular, ya que las bacterias y la inflamación mantenida pueden influir en otras partes del cuerpo. Por tanto, cuidar tus encías es también una forma de cuidar tu salud general.

¿La piorrea tiene cura?

La piorrea no tiene cura, porque es una enfermedad crónica. Aunque se puede controlar, tiene una alta tendencia a reaparecer si descuidas la higiene bucodental.

Sin embargo, sí existe un tratamiento para mantenerla a raya y prevenir sus daños más graves. Aunque consta de varios pasos, el procedimiento más conocido es el raspado y alisado radicular, comúnmente llamado curetaje.

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Tratamiento de la piorrea

El tratamiento para controlar la piorrea suele combinar un estudio periodontal, un raspado y alisado radicular y, en algunos casos, tratamiento antibiótico o cirugía. A continuación te explicamos en qué consiste cada fase.

Estudio periodontal

El estudio periodontal es el punto de partida, porque permite evaluar la gravedad de la enfermedad. Incluye una exploración bucodental, radiografías y un sondaje periodontal, una prueba que mide con una sonda la profundidad de las bolsas que se forman entre el diente y la encía.

Raspado y alisado radicular

Es el tratamiento que se realiza en todos los pacientes con piorrea. Con unos instrumentos llamados curetas, se accede al interior de las encías para retirar (raspar) el sarro acumulado, aunque también pueden emplearse instrumentos ultrasónicos.

Después se procede al alisado de las raíces de los dientes, que consiste en pulir su superficie para dejarla lisa. Así se evita que la placa bacteriana vuelva a acumularse en las rugosidades.

Higiene dental en casa

El tratamiento no funciona sin un buen control de la placa bacteriana en casa. Para ello hay que mejorar la rutina diaria con una técnica de cepillado correcta, hilo dental o cepillos interproximales y, si el dentista lo indica, un dentífrico y un enjuague con antisépticos.

En algunos casos, tras el raspado se prescribe también tratamiento antibiótico, aunque no lo necesitan todos los pacientes: lo valora el odontólogo en cada caso.

Cirugía periodontal

La cirugía periodontal tampoco es necesaria en todos los casos. Se recurre a ella cuando el raspado no consigue retirar por completo el sarro, algo que puede ocurrir en bolsas muy profundas. Será el dentista quien determine si hace falta.

Reposición de tejidos perdidos

Una vez controlada la enfermedad, el odontólogo valora los daños en los tejidos de soporte (hueso y encía). Ante daños importantes, se puede recurrir a técnicas de regeneración de hueso o a injertos de encía.

Mantenimiento periodontal

La piorrea es crónica, así que una vez controlada necesita revisiones y limpiezas periódicas. Lo habitual es programar visitas de mantenimiento periodontal cada tres, seis o 12 meses, según las necesidades de cada paciente, para frenar la progresión de la patología y vigilar su evolución.

¿La piorrea es contagiosa?

La piorrea no es contagiosa: no se transmite de una persona a otra como una infección contagiosa. Para desarrollarla tienen que darse varias circunstancias, como la falta de higiene, la acumulación de placa bacteriana y sarro o los antecedentes genéticos.

Por tanto, no se contagia a través de la saliva ni al compartir utensilios como cubiertos o toallas, como lo hacen las enfermedades infecciosas transmisibles. Aun así, conviene recordar su carácter crónico: tanto si nunca la has padecido como si ya has tenido algún episodio, extremar la higiene y acudir al dentista con regularidad es la mejor forma de prevenir sus daños más graves.

Si notas que tus encías sangran o te preocupa tener piorrea, lo mejor es no esperar. Pide tu primera visita gratuita en una clínica Vitaldent, donde el equipo de dentistas y periodoncistas valorará el estado de tus encías y te indicará el tratamiento más adecuado para tu caso.

Preguntas frecuentes sobre la piorrea

¿Cuál es la mejor pasta de dientes para la piorrea?

No existe una pasta única, pero si tienes tendencia a la enfermedad de las encías conviene elegir un dentífrico con acción antiséptica o antiplaca y, sobre todo, usarlo con una técnica de cepillado correcta. Tu dentista puede recomendarte el más adecuado según tu caso.

¿Se puede tratar la piorrea en casa?

En casa no se puede curar ni eliminar la piorrea, porque el sarro favorece su progresión y solo se retira con una limpieza profesional. Lo que sí está en tu mano es frenar su avance con higiene rigurosa y buenos hábitos: cepillado tras cada comida, hilo o cepillos interproximales y revisiones periódicas en la clínica.

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Eva Lago
Eva Lago
Número de colegiado: 28013204.
Eva Lago es coordinadora médica del área de Periodoncia y Endodoncia de Donte Group. Se graduó en Odontología por la Universidad Europea de Madrid y destaca por su amplia experiencia clínica en el campo de la Periodoncia y la Endodoncia, así como por su formación en áreas estrechamente relacionadas, como la implantología. De hecho, su formación incluye un Máster en Implantología Avanzada por la Universidad de Sevilla. Además, es profesora en la Universidad Alfonso X El Sabio y asistente habitual a congresos nacionales, como los de la Asociación Española de Endodoncia (AEDE), la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y la Sociedad Española de Implantes (SEI).