Gustavo Camañas Gustavo Camañas
2 min de lectura
Fecha de revisión: 22 abril 2022
Gustavo Camañas Gustavo Camañas
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Fecha de revisión: 22 abril 2022

Es posible que tras sufrir un fuerte traumatismo en el diente el nervio haya muerto y que, de hecho, se observe un cambio de color en el esmalte e incluso un molesto quiste o granuloma en la encía debido a la infección.

Así, en estas situaciones, se recurre a una apicectomía. Pero ¿qué es y cuándo es necesaria una apicectomía? Lo estudiamos de inmediato.

¿Qué es la apicectomía?

En ocasiones la infección es de tal entidad que ha alcanzado a la raíz. No obstante, es posible que la endodoncia fracase a la hora de eliminar el problema. Así, no es raro que tras llevarla a cabo, apreciemos que no hemos conseguido nuestro propósito.

Es entonces cuando el odontólogo valora la posibilidad de someter al paciente a una apicectomía. Dicho procedimiento quirúrgico sirve para acabar con esta infección tanto en la raíz de la pieza dental, como en los tejidos adyacentes.

En concreto, la técnica consiste en practicar una incisión en la encía en la zona próxima a la pieza dental que presenta la infección a fin de extraer la punta de la raíz afectada, así como  los tejidos afectados.

La apicectomía es un procedimiento indoloro.

Tras concluir esta pequeña operación, se sella el conducto radicular con una sustancia llamada material trióxido agregado (MTA) cuyo propósito es evitar nuevas infecciones y cualquier tipo de filtración. El MTA, según podemos leer en este artículo de Elsevier, es biocompatible y tiene la capacidad de fraguar eficazmente en presencia de fluidos corporales, incluida la sangre. Una vez aplicado, se sutura la herida.

Lo cierto es que la apicectomía es una intervención muy sencilla –entre 60 y 90 minutos de duración– que se suele practicar con anestesia local. 

¿En qué casos se aplica la apicectomía?

Sin duda, un fuerte golpe en el diente es el principal causante de este problema. Así, por ejemplo, si la persona sufre una rotura parcial, es muy probable que el nervio haya quedado afectado.

Pero es cierto que antes de la apicectomía se prueban otros métodos y solo cuando no surten efecto, el odontólogo opta por esta técnica. De esta manera, se aplica en situaciones como las que siguen: 

  • Cuando la endodoncia no ha sido suficiente.
  • No es posible acceder al ápice (extremo final) de la raíz.
  • Si existen falsos tratamientos de conducto en el diente o si alguno de ellos se ha fracturado.

No obstante, no siempre es viable, especialmente si padecemos alguno de estos problemas:

  • Una enfermedad periodontal en estado avanzado.
  • Problemas de coagulación en la persona, ya que pueden derivar en hemorragias no controladas.
  • El diente presenta fracturas longitudinales.

¿Es eficiente la apicectomía?

La tasa de éxito es superior al 80 %, además la técnica quirúrgica se ha sofisticado a lo largo del tiempo y esto ha mejorado el pronóstico, como leemos en este artículo de Medline Plus. Aunque siempre hay casos en los que la apicectomía no consigue el resultado esperado y habría que proceder a la extracción de la pieza.

Por lo tanto, gracias a la apicectomía se logra conservar el diente que, de lo contrario, es muy probable que hubiera que extirpar.

Te recomendamos que acudas a cualquiera de nuestras clínicas dentales en cuanto detectes un problema como el descrito en uno o varios de tus dientes. Así, estos expertos podrán valorar el estado de tu boca y ofrecerte posibles soluciones.

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Gustavo Camañas
Gustavo Camañas
Gustavo Camañas es coordinador médico del área de Odontología General del Grupo Vitaldent. Es licenciado en Odontología por la Universidad Europea de Madrid y ha realizado numerosos cursos de especialización en diferentes áreas de la Odontología. Fruto de su amplia visión, realiza una función de control de calidad de los tratamientos de nuestras clínicas e imparte formación de los doctores de la compañía.