Los dientes amarillos pueden deberse a múltiples factores: desde manchas superficiales causadas por alimentos, bebidas o tabaco, hasta cambios internos en la estructura del diente por genética, medicamentos o envejecimiento natural del esmalte. Identificar el origen de la decoloración es clave para elegir el tratamiento más adecuado.
Puntos clave
- El color natural de los dientes no es blanco puro, sino que presenta tonalidades que varían de una persona a otra según el grosor del esmalte y el color de la dentina.
- Las manchas dentales pueden ser extrínsecas (superficiales, en el esmalte) o intrínsecas (internas, en la dentina), y cada tipo requiere un abordaje diferente.
- Cepillarse los dientes con más fuerza o frecuencia no elimina el color amarillo y puede desgastar el esmalte, empeorando el problema.
- El blanqueamiento, la limpieza dental profesional y las carillas son los tratamientos más habituales para recuperar el tono blanco de los dientes.
- Mantener una buena higiene oral, evitar el tabaco y limitar el consumo de alimentos pigmentados son las mejores medidas preventivas.
¿Cuáles son las causas de los dientes amarillos?
Las causas de los dientes amarillos son múltiples y pueden actuar de forma combinada. Algunas están relacionadas con los hábitos del día a día (alimentación, tabaco, higiene…), mientras que otras tienen un origen genético, farmacológico o están ligadas al envejecimiento natural del esmalte.
1- Alimentación y bebidas pigmentadas
Existen numerosos alimentos y bebidas como los frutos rojos, el curry, la salsa de soja, la cúrcuma, el té o el café, entre otros, que contienen pigmentos de color. Estos pigmentos se depositan sobre la superficie del esmalte y, con el tiempo, pueden penetrar en sus microporos, generando manchas extrínsecas que oscurecen el tono de los dientes.
También el consumo frecuente de bebidas ácidas como los refrescos energéticos o los zumos cítricos puede erosionar el esmalte, haciéndolo más fino y dejando más visible la dentina amarillenta que hay debajo.
2- Tabaco
El alquitrán, la nicotina y otras sustancias químicas hacen que el tabaco se convierta en uno de los principales causantes de los dientes amarillos.
Estas sustancias se van depositando sobre la superficie del esmalte y penetran en sus poros, provocando manchas extrínsecas que oscurecen progresivamente el color natural de los dientes.
Además, hay que tener en cuenta que el tabaco no solo oscurece los dientes, sino que puede provocar mal aliento y graves problemas de salud, como el cáncer oral.
3- Higiene bucodental insuficiente
La falta de higiene bucal provoca que las bacterias se acumulen sobre los dientes formando placa bacteriana (un biofilm pegajoso).
Si esta placa no se elimina con el cepillado, se mineraliza por la acción del calcio y el fósforo presentes en la saliva, y se endurece formando sarro (cálculo dental).
El sarro tiene un color amarillento o parduzco y, una vez formado, solo puede eliminarse mediante una limpieza profesional en clínica.
Para mantener una higiene adecuada, es recomendable complementar el cepillado con el uso de hilo dental y, cuando sea posible, un irrigador bucal, que ayuda a eliminar los restos de alimentos en las zonas de difícil acceso.
4- Envejecimiento natural
Con el paso del tiempo, los dientes se van oscureciendo. Esto se debe a que el esmalte dental se va desgastando de forma progresiva por diferentes motivos (masticación, cepillado, contacto con alimentos ácidos…) y deja más visible la dentina, que presenta un color naturalmente más amarillento. Además, la propia dentina tiende a oscurecerse con la edad.
5- Genética
El factor genético puede afectar al grosor del esmalte y la tonalidad de la dentina. Cuanto más fino o poroso sea el esmalte, más visible será la dentina amarillenta que hay debajo y más propenso será a mancharse.
6- Medicamentos y tratamientos médicos
Las tetraciclinas son los fármacos más conocidos por causar manchas dentales. Cuando se administran durante la infancia (etapa de formación de los dientes), se incorporan a la estructura interna del diente y producen manchas intrínsecas de color gris-amarillento que son permanentes.
Otros medicamentos como la amoxicilina también se han asociado con decoloraciones dentales, aunque en este caso las manchas suelen ser extrínsecas (superficiales) y reversibles con una limpieza profesional.
Además, el uso prolongado de colutorios con clorhexidina también puede provocar manchas amarillentas o pardas en la superficie de los dientes. En estos casos, las manchas son extrínsecas y pueden reducirse mediante una limpieza profesional.
Por último, los tratamientos de radioterapia o quimioterapia y algunas enfermedades, sobre todo aquellas que afectan al hígado, pueden hacer que los dientes sean más propensos a sufrir decoloraciones.
7- Fluorosis dental
La fluorosis dental se produce por una exposición excesiva al flúor durante la formación de los dientes, generalmente en la infancia. Puede manifestarse como manchas blancas, amarillentas o marrones en el esmalte, dependiendo del grado de afectación.
8- Traumatismos dentales
Un golpe o traumatismo en un diente puede dañar el tejido interno (pulpa dental) y provocar un oscurecimiento progresivo de la pieza afectada.
Esto se debe a que el impacto puede alterar el riego sanguíneo del diente, lo que en algunos casos produce un cambio de color que va del amarillo al gris.
Tipos de manchas en los dientes: extrínsecas e intrínsecas
No todas las manchas dentales son iguales ni responden al mismo tratamiento. Según su origen, se clasifican en dos tipos:
- Manchas extrínsecas: aparecen en la superficie del esmalte y están causadas por agentes externos como el café, el tabaco, el vino tinto o los alimentos pigmentados. Son las más frecuentes y, por lo general, las más fáciles de eliminar mediante una limpieza profesional o un blanqueamiento dental.
- Manchas intrínsecas: se originan en el interior del diente, en la dentina, y pueden deberse a factores como la genética, la toma de tetraciclinas durante la infancia, la fluorosis o un traumatismo dental. Su tratamiento suele requerir procedimientos como el blanqueamiento o las carillas dentales.
El color de los dientes no depende solo del cepillado: la genética, la alimentación o ciertos medicamentos pueden influir en su tonalidad.
¿Por qué tengo los dientes amarillos si me los lavo?
Es una de las preguntas más frecuentes en nuestras consultas. Muchas personas asocian el color de los dientes exclusivamente con la higiene bucodental y, al verse los dientes amarillos a pesar de cepillarse con regularidad, se preguntan qué están haciendo mal.
La realidad es que el color de los dientes no depende solo del cepillado. Factores como la genética, el envejecimiento natural del esmalte, la alimentación o ciertos medicamentos pueden influir en la tonalidad dental, independientemente de la rutina de higiene.
Además, cepillarse los dientes con demasiada fuerza o frecuencia puede resultar contraproducente, ya que puede desgastar el esmalte y dejar más expuesta la dentina, lo que hace que los dientes se vean más amarillos. Es preferible un cepillado suave, con un cepillo de cerdas blandas, al menos dos veces al día.
¿Cómo prevenir tener los dientes amarillos?
Son diversos los factores que influyen en la decoloración de los dientes, incluidas las causas genéticas. Sin embargo, se pueden seguir una serie de recomendaciones y buenas prácticas para intentar prevenir los dientes amarillos:
- Reducir el consumo de bebidas y alimentos ácidos: resultan agresivos para los dientes, ya que pueden llegar a debilitar el esmalte y provocar un tono amarillento. Por eso, se recomienda beber agua después de consumirlos para neutralizar los ácidos y esperar, al menos, veinte minutos antes de cepillarse.
- Mantener una buena higiene bucodental: es importante cepillarse los dientes después de cada comida de forma suave, usar hilo dental para eliminar cualquier resto de comida entre las zonas interdentales y, si es posible, complementar con un irrigador bucal.
- Evitar bebidas carbonatadas y azucaradas: provocan una reacción química que erosiona el esmalte dental, volviéndolo más fino y propenso a mostrar el color amarillento de la dentina. Se recomienda limitar su consumo y, en caso de tomarlas, usar una pajita para reducir el contacto directo con los dientes.
- No fumar: el tabaquismo es uno de los hábitos más perjudiciales para la salud bucodental, ya que la nicotina y el alquitrán se adhieren al esmalte dental, tiñéndolo de amarillo.
- Incorporar alimentos protectores del esmalte: frutas y verduras fibrosas como la manzana, la zanahoria, el brócoli, el pepino o el apio estimulan la producción de saliva y ayudan a limpiar de forma natural la superficie de los dientes.
- Visitar al dentista regularmente: es fundamental acudir al odontólogo, al menos, una vez al año para realizar una revisión rutinaria y una limpieza dental profesional que permita eliminar la placa bacteriana y el sarro.
¿Cuál es la solución para los dientes amarillos?
Existen diversos tratamientos que ayudan a recuperar el tono blanco de los dientes. La elección de uno u otro depende del tipo de mancha, del estado del esmalte y de las necesidades de cada paciente.
1- Limpieza dental profesional
Ayuda a eliminar las manchas extrínsecas de los dientes causadas por agentes externos como el vino, el tabaco o el café, así como la placa bacteriana y el sarro acumulados. Permite realizar una higiene mucho más profunda que el cepillado diario y ayuda a prevenir enfermedades bucodentales como la periodontitis, la caries o la gingivitis.
Sin embargo, para reducir la tonalidad del esmalte de forma significativa (especialmente en manchas intrínsecas), puede ser necesario complementar la limpieza dental profesional con otros tratamientos como el blanqueamiento o las carillas dentales.
2- Blanqueamiento dental
El blanqueamiento dental es uno de los tratamientos estéticos más demandados, ya que permite aclarar el tono del esmalte de forma gradual y controlada mediante el uso de agentes blanqueadores (generalmente peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida).
Según las necesidades de cada paciente, existen tres tipos principales:
- Blanqueamiento en clínica: se realiza en la consulta bajo la supervisión del dentista, que aplica un gel blanqueador de alta concentración. En algunos casos se utiliza una luz LED como complemento, aunque la evidencia científica actual indica que el resultado depende fundamentalmente del agente químico utilizado. Los resultados pueden apreciarse desde la primera sesión.
- Blanqueamiento ambulatorio: se lleva a cabo en casa mediante férulas confeccionadas a medida y un gel blanqueador de menor concentración proporcionado por el dentista. Es un proceso más gradual que el blanqueamiento en clínica, pero permite mantener los resultados durante más tiempo.
- Blanqueamiento combinado: combina las dos modalidades anteriores. Se inicia con una o varias sesiones en clínica para conseguir un aclaramiento inicial y se complementa con el tratamiento ambulatorio en casa para potenciar y prolongar el resultado. Es la opción más completa y la que suele ofrecer resultados más visibles y duraderos.
Es importante recordar que, antes de realizar cualquier blanqueamiento, es necesario valorar el estado de la boca para descartar caries u otros problemas que deban tratarse previamente.
3- Carillas dentales
Las carillas dentales son unas finas láminas, normalmente de composite o de porcelana, que se adhieren a la superficie del diente. Tienen una finalidad estética, ya que permiten corregir la forma, el color o el tamaño del diente. Por tanto, este tratamiento puede ser una buena opción para aquellas personas que, además de aclarar el tono de sus dientes, quieran mejorar otros aspectos como, por ejemplo, una forma poco armónica o un diastema (espacio entre dientes).
En resumen, el color de los dientes depende de múltiples factores, los cuales pueden estar relacionados con los hábitos diarios o con causas genéticas o farmacológicas. En la mayoría de los casos, los dientes amarillos pueden volver a aclararse con el tratamiento adecuado, ya sea mediante una limpieza profesional, un blanqueamiento dental o la colocación de carillas.
Eso sí, es importante que cualquier tratamiento vaya acompañado de una serie de buenos hábitos para conseguir un resultado duradero: una higiene oral completa, una alimentación equilibrada y revisiones periódicas con el dentista.
Si crees que el color de tus dientes ha cambiado o te preocupa su aspecto, te recomendamos acudir a tu clínica Vitaldent más cercana para que nuestros dentistas valoren tu caso y te recomienden el tratamiento más adecuado. La primera visita es gratuita.
Dra. Miriam Alexandre