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Mordida abierta

mordida abierta

La mordida abierta es una maloclusión que implica la falta de contacto entre los dientes a nivel anterior. Es decir, cuando se cierra la boca, se queda un espacio abierto entre los incisivos superiores y los inferiores.

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¿Cuáles son las causas?

  • Parafunciones (succión del chupete, succión del dedo, interposición del labio interior, etc.)
  • Problemas esqueléticos
  • Problemas morfológicos

Causas más comunes de mordida abierta en los niños

Succión:

Se trata con diferencia de la causa más común en los niños, ya que afecta casi al 80% de los niños que padecen mordida abierta. Se relaciona siempre con una mordida abierta que se debe al un bloqueo de crecimiento vertical sufrido por los procesos alveolares. Esto suele tener su origen en la presión que ejerce el dedo pulgar, el labio inferior, el chupete u otros objetos que los niños se puedan llevar a la boca.

Deglución atípica:

Cuando se lleva a cabo la deglución de forma normal, la lengua tiene la función de empujar el paladar, lo que estimula su crecimiento. Sin embargo, en los casos de deglución atípica, a la hora de deglutir se interpone la lengua entre los dientes anteriores para garantizar un sello anterior que se necesita para deglutir. Pero, en estos casos, los dientes no pueden hacerlo, ya que han perdido el contacto entre ellos. Se trata de un caso muy común en aquellos niños que han permanecido con chupete más allá de los 2 ó 3 años.

Soluciones posibles

En el caso de los niños, una solución muy eficaz es la utilización de aparatos que llevan una rejilla lingual. Este tipo de aparatos impiden que la lengua se interponga entre los incisivos en el momento de de la deglución, lo que les obliga a llevarla a cabo de forma correcta. Estos aparatos ortodónticos son muy útiles también a la hora de solucionar los problemas parafuncionales de succión, ya que impiden al niño seguir con este mal hábito que, a largo plazo, causa problemas a nivel dentoalveolar y esquelético.

Por otro lado, también hay que decir que, en algunos casos, la mordida abierta se soluciona sola. Sin embargo, cuando esto no es así y no se interviene en las primeras fases, se convierte en una mordida abierta de tipo esquelético, que será considerablemente más complicada de solventar.

Tratamientos

Existen dos tipos de tratamientos posibles:

Funcional:

Este tratamiento está basado en controlar la posición de la lengua cuando se deglute y elimina las parafunciones como la mencionada con anterioridad. Este tratamiento se practica sobre todo en niños pequeños a partir de los cuatro años. Los aparatos pueden ser tanto removibles como fijos, aunque los fijos garantizan un mayor éxito, ya que su efectividad es considerablemente mayor al evitar que tenga que existir colaboración por parte del paciente.

Mecánico:

Estos tratamientos se ocupan de corregir las posiciones de los dientes, logrando que los anteriores se extruyan y los posteriores se intruyan. Este tratamiento está pensado para pacientes mayores, tanto adolescentes como adultos. En este tipo de tratamientos se pueden usar tanto aparatos removibles como fijos, así como también cirugía en aquellos casos en los que el especialista lo considere más oportuno.

Conclusiones

Sin duda, como se ha podido ver, la edad del paciente es uno de los primeros factores que deberá ser tenido en cuenta a la hora de adoptar medidas para solucionar la mordida abierta. En el caso de los niños, deberemos fijarnos en los aspectos parafuncionales relacionadas con la succión y la deglución atípica, con el fin de detectarlo de manera precoz y poder aportar soluciones como las rejillas linguales y haciendo hincapié en que el niño abandone hábitos incorrectos.

En el caso de que el paciente esté al final de su crecimiento o sea ya un adulto, los problemas no será solo parafuncionales sino estructurales. Ello implicará el uso de ortodoncia fija y cirugía a partir de microtornillos, aunque esta solo será necesaria en los casos más severos.

Es evidente que interceptar de manera precoz esta mala oclusión es la clave del éxito del tratamiento, así que es de suma importancia que los niños visiten a su odontólogo ya desde edades tempranas, ya que siempre será mejor prevenir que curar.

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