El injerto de encías es un procedimiento quirúrgico destinado a compensar la recesión o el adelgazamiento del tejido gingival. La encía cubre la raíz de los dientes y forma parte del periodonto, el conjunto de estructuras anatómicas que fijan las piezas dentales a los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula).
Puntos clave
- El injerto de encía recupera la encía perdida y reduce la sensibilidad, por lo que mejora tanto la comodidad como la estética.
- El procedimiento tiene una duración aproximada de entre 45 y 90 minutos.
- Existen varios tipos de injerto: conectivo, libre o pediculado, por lo que hay que elegir la técnica más adecuada según el caso del paciente.
- Para una recuperación más rápida, durante el postoperatorio se recomienda dieta blanda, higiene suave y control de las molestias con analgésicos, en el caso de que aparezcan.
¿Qué es un injerto de encías?
El injerto de encías consiste en extraer un fragmento de tejido (del paladar o de la encía) para colocarlo en la zona donde se necesita mejorar el volumen o el espesor de la encía. Por lo general, es llevado a cabo por un periodoncista, es decir, un odontólogo dedicado a los tejidos que rodean los dientes.
El injerto de encía, normalmente realizado por un periodoncista, corrige la pérdida de tejido gingival y mejora el volumen de la encía.
Se trata de una cirugía que tiene como fin restaurar el tejido perdido por recesiones gingivales localizadas o encías retraídas, un fenómeno progresivo que ocurre a consecuencia de muchos factores. La encía, al retraerse, deja al descubierto las raíces de los dientes, lo que hace que estos se vean más largos de lo normal.
Esta exposición puede favorecer la aparición de caries radicular, aumentar la sensibilidad dental y, en casos avanzados, asociarse a pérdida de soporte periodontal, recesión del hueso y problemas estéticos. Entre los factores causantes, destacan los siguientes:
- Malposición o apiñamiento de los dientes.
- Trauma al masticar asociado a la maloclusión, que es el cierre inadecuado de las arcadas dentales.
- Cepillado agresivo.
- Aparatos de ortodoncia mal diseñados.
- Edad avanzada.
- Gingivitis (inflamación de las encías).
Una alternativa al injerto de encía es el uso de biomateriales y derivados biológicos que pueden favorecer la cicatrización y la regeneración de tejidos en casos seleccionados.
Procedimiento quirúrgico
Como en cualquier cirugía, el injerto de encías tiene varias etapas, antes y después de la intervención propiamente dicha. El procedimiento suele durar entre 45 y 90 minutos por zona a tratar, dependiendo de la técnica y de la extensión del defecto y los pasos a seguir son los que te explicamos a continuación:
- Anestesia local, que puede complementarse con sedación.
- Preparación, que consiste en limpiar el área que recibirá el injerto y hacer una o varias incisiones.
- Cortar, de la zona donante, el tejido que se va a injertar.
- Colocar dicho tejido sobre las raíces que estén expuestas y suturar después.
- Administrar los cuidados en el postoperatorio (higiene, alimentación…).
Tipos de injertos
Por lo general, estas cirugías constituyen un tratamiento eficaz para las recesiones en fase avanzada. La zona donante puede ser la propia encía contigua o la tuberosidad del maxilar, situada detrás de los terceros morales o el paladar, que proporcionan fragmentos de encía más gruesos.
Cuando se toma tejido del paladar, el inconveniente es que la herida es más molesta y produce dolor, que tarda varios días en desaparecer. Existen tres técnicas diferentes:
Injerto de tejido conectivo
Es el más utilizado y el que suele dar resultados más satisfactorios. El tejido procede del paladar, en el que se hace una incisión para obtener un fragmento de la capa intermedia del tejido conectivo subyacente. Después se sutura la herida realizada en el paladar.
Injerto libre
El fragmento se toma también del paladar, pero incluye todo el espesor, con la mucosa y el tejido conectivo. Se utiliza principalmente cuándo es necesario aumentar el espesor de la encía queratinizada.
Injerto gingival pediculado
Se secciona una porción de la encía cercana a la zona que se quiere cubrir, dejando un lado sin cortar, con el propósito de mantener la circulación sanguínea y la vitalidad del tejido. Dado que el fragmento cortado se estira para cubrir la zona afectada, la encía donante debe tener bastante espesor.
Cuidados postoperatorios
Inmediatamente después de la intervención puedes sentir malestar, dolor y es posible que sangres un poco durante uno o dos días, durante los cuales es preciso guardar reposo y evitar la actividad física. La dieta debe limitarse a alimentos fríos y blandos, como yogur, batidos o helado.
Abstenerse de fumar
Abstenerse de fumar es indispensable, ya que este hábito reduce la irrigación sanguínea e impide la correcta cicatrización. Las potenciales complicaciones serían el fracaso del injerto de encía por falta de integración y su posible desprendimiento.
Tratar el dolor o la inflamación
El odontólogo te prescribirá medicamentos para tratar el dolor o la inflamación y establecerá un cronograma para las revisiones. Los moratones y la hinchazón desaparecerán gradualmente en pocos días, y con la aplicación de compresas frías es posible acelerar el proceso.
Higiene bucodental
Durante los primeros días no debes cepillar los dientes o usar el hilo dental en la zona intervenida, ya que podría desprenderse el injerto. Para mantener el área desinfectada basta con utilizar un enjuague antiséptico. El resto de los dientes se cepillan con la rutina de higiene habitual.
Dieta adaptada
Después de la etapa inicial puedes ampliar la dieta con verduras cocidas, pescado, pasta o huevos, pero hay que evitar los alimentos duros o viscosos.
Revisión
El odontólogo realizará una revisión final y te indicará cuándo puedes usar el cepillo y el hilo dental en la zona intervenida.
La cicatrización inicial se produce en unas seis semanas. Sin embargo, en una etapa tardía del postoperatorio aparece el remodelado. Se trata de pequeñas modificaciones morfológicas que se producen a lo largo de los siguientes 12 meses. Una vez transcurrido ese periodo, se consolidará el injerto y se apreciará el resultado definitivo.
Complicaciones de los injertos de encía
Aunque el porcentaje de éxito es elevado cuando se realiza de forma adecuada, existen complicaciones que son comunes a todas las cirugías. Es importante conocerlas para poder identificarlas precozmente.
Sangrado postoperatorio
Es normal que la zona sangre un poco después de la intervención, pero esto debe controlarse antes de que abandones la clínica. Se consigue ejerciendo una leve presión con una gasa limpia hasta que cese.
Necrosis del injerto
La palidez del tejido injertado y su movilidad son señales de que el procedimiento no está funcionando. Suele suceder en fumadores o cuando hay un traumatismo en la zona.
Falta de cobertura
Cuando la recesión no queda totalmente cubierta es necesario realizar una segunda intervención. El nuevo procedimiento puede realizarse pocos meses después.
En definitiva, el injerto de encías es una intervención quirúrgica ampliamente utilizada, que da buenos resultados cuando es llevada a cabo por profesionales cualificados y experimentados. No solo tiene repercusiones estéticas, sino que devuelve la salud a tu boca.
¿Tienes más dudas sobre el injerto de encía o quieres que te valoremos? Visítanos en cualquiera de nuestras clínicas dentales y recibe asesoramiento personalizado de la mano de nuestros odontólogos.