La deglución atípica es un trastorno relativamente frecuente en niños que describe una forma de tragar anómala. Este problema puede provocar numerosas alteraciones que conviene tratar de manera precoz para evitar consecuencias en la edad adulta.
A lo largo de los tratamientos, es importante la coordinación entre el ortodoncista y el logopeda, con el objetivo de lograr resultados estables en el tiempo y evitar futuras complicaciones bucodentales o afecciones digestivas, así como alteraciones del habla.
¿Qué es la deglución atípica?
La deglución atípica se caracteriza por la colocación inadecuada de la lengua a la hora de tragar. Las personas que presentan este tipo de alteración presionan la lengua contra los incisivos superiores o inferiores durante el proceso de deglución.
En realidad, la deglución atípica es fisiológica durante los primeros años de vida, por lo que se considera un patrón normal de deglución hasta los tres o cuatro años aproximadamente, cuando termina de desarrollarse la masticación. Más allá de esta edad, requiere observación y posible tratamiento.
¿Cómo es una deglución correcta?
El patrón de deglución correcto, una vez que el niño ha desarrollado la masticación, se caracteriza por lo siguiente:
- Los labios superior e inferior contactan entre ellos.
- La punta de la lengua presiona el paladar duro (detrás de los incisivos superiores).
- El cuerpo de la lengua empuja la parte central del paladar.
Consecuencias de la deglución atípica
A largo plazo, la deglución atípica puede ocasionar un desarrollo incorrecto de toda la estructura bucodental. Estos son los posibles problemas relacionados:
- Anomalías bucodentales: dientes desalineados, diastemas (incisivos centrales separados), paladar ojival o estrecho, mordida abierta y alteraciones en la musculatura orofacial.
- Trastornos en el habla: dificultades para pronunciar con claridad fonemas como /d/, /t/, /f/, /s/, /n/ o /r/.
- Problemas de respiración: existe relación entre las personas con deglución atípica y la respiración bucal, en vez de nasal.
- Alteraciones digestivas: como consecuencia de una incorrecta masticación.
Causas de una deglución atípica
Algunos factores en la infancia se relacionan con la aparición de una deglución atípica:
- Uso excesivo del biberón.
- Hábitos orales prolongados en el tiempo, como succión del dedo pulgar o el chupete.
- Abuso de alimentos triturados.
- Anomalías en el desarrollo de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula).
- Frenillo lingual corto (anquiloglosia) o tono muscular bajo en la lengua (hipotonía).
- Ausencia de dientes.
Síntomas de la deglución atípica
Detectar a tiempo una deglución atípica no siempre resulta sencillo, porque muchas de sus señales se confunden con hábitos propios de la infancia. Aun así, hay algunos indicios que pueden ayudarte a sospechar que la forma de tragar no es la correcta:
- La punta de la lengua asoma o se coloca entre los dientes al tragar, al hablar o incluso en reposo.
- Los labios permanecen separados y hay tendencia a respirar por la boca.
- Aparecen dificultades para pronunciar con claridad algunos sonidos, sobre todo los que necesitan apoyar la lengua detrás de los dientes.
- La masticación es lenta o se hace con la boca entreabierta, y a veces cuesta gestionar la comida.
- Con el tiempo, los dientes superiores e inferiores dejan de ocluir y aparece una mordida abierta, es decir, un espacio entre los incisivos al cerrar la boca.
Ninguno de estos signos confirma por sí solo el problema, pero si reconoces varios, es recomendable que un ortodoncista valore el caso. Identificarlo pronto, en la primera parte de la infancia, facilita reconducir el hábito antes de que llegue a afectar al desarrollo de la boca.
Diagnóstico y tratamiento
Uno de los escenarios más frecuentes es que los padres detecten síntomas de deglución atípica en la edad escolar, normalmente por problemas en el habla. Cuando esto sucede es el dentista, el ortodoncista o el logopeda quien suele diagnosticar este problema.
Numerosos estudios científicos sobre deglución atípica realizados en la última década muestran que el tratamiento de esta anomalía debe ser multidisciplinar:
- La ortodoncia es necesaria para corregir la maloclusión asociada (paladar estrecho, mordida abierta, diastemas…).
- La rehabilitación miofuncional es imprescindible para rectificar el hábito bucal y que los resultados sean eficaces y permanentes a largo plazo.
Aparatos de ortopedia dental
Con el objetivo de ensanchar el paladar, el ortodoncista puede recurrir a aparatos de ortopedia dental. Con ellos, se mejora la respiración, se amplía el espacio para cada diente y ayuda a favorecer una buena posición lingual.
El uso de ortodoncia, acompañado de ejercicios específicos que definirá el logopeda, ayuda a corregir la mordida abierta anterior, que se da cuando los dientes frontales superiores no ocluyen con los inferiores. Además, también favorece el correcto crecimiento óseo de la mandíbula y el maxilar superior.
En los últimos años, la combinación de aparatos de ortodoncia junto con la terapia del habla ha demostrado una alta eficacia para corregir la deglución atípica. Los resultados más rápidos y estables se obtienen en niños en etapas de desarrollo, aunque también son favorables en adultos.
Terapia miofuncional
El logopeda es el profesional encargado de aplicar la terapia miofuncional. Esta práctica se basa en el uso de técnicas diseñadas para mejorar las funciones de habla y fonación, respiración, succión y deglución.
Dichas funciones implican la participación de huesos, músculos, tendones, ligamentos e incluso de los ganglios, por lo que el trabajo del logopeda ayuda a conseguir una correcta estructura orofacial.
Todos los procedimientos tienen el fin de corregir las disfunciones neuromusculares afectadas a través de ejercicios, masajes y estimulación que creen nuevas pautas de comportamiento.
Resultados del tratamiento multidisciplinar
Cuando el niño logre una deglución normal, esta repercutirá de manera positiva en los síntomas presentados (maloclusión, respiración, pronunciación…). Realizar el tratamiento completo, además, contribuirá a evitar los retrocesos y las recidivas futuras.
Deglución atípica en niños y en adultos: ¿a qué edad se corrige?
La deglución atípica es, sobre todo, un asunto de la infancia, pero puede acompañar a la persona hasta la edad adulta cuando no se aborda a tiempo. La edad influye de forma notable en cómo se plantea el tratamiento.
En la infancia, el momento para intervenir suele situarse alrededor de los seis años, cuando ya se ha definido la masticación y el niño puede colaborar con los ejercicios. A estas edades, el hueso maxilar continúa en desarrollo, por lo que la ortodoncia infantil y la terapia miofuncional trabajan a favor del crecimiento natural.
En adolescentes y adultos también es posible corregir la deglución atípica. Al estar el hábito más asentado y haber finalizado el crecimiento óseo, el proceso puede prolongarse en el tiempo, pero la ortodoncia y la rehabilitación miofuncional siguen siendo la base del tratamiento.
¿Cuánto dura el tratamiento de la deglución atípica?
La duración depende de la edad, del grado de afectación y de la constancia con los ejercicios en casa. Sin embargo, para darte una idea más concreta, estos son los plazos de referencia más habituales:
- En niños, la terapia miofuncional con el logopeda suele durar entre seis y 12 meses, con sesiones semanales o quincenales. Esto se debe a que en la infancia el hábito está menos consolidado y los huesos y músculos todavía se están desarrollando. Por tanto, la lengua aprende antes su nueva posición. Si además hace falta ortodoncia (por ejemplo, para ensanchar el paladar o cerrar una mordida abierta), el tratamiento conjunto puede alargarse entre uno y dos años.
- En adultos, el proceso suele ser más largo. El patrón incorrecto lleva muchos años repitiéndose y cuesta más sustituirlo por uno nuevo. Cuando se combina con ortodoncia, el plazo total depende también de la duración de esta, que en adultos suele estar entre uno y dos años.
Estos plazos son orientativos, pensados para que tengas una idea de lo que implica el tratamiento. El ortodoncista y el logopeda podrán establecer el plan individualizado tras valorar el caso, y hacer un seguimiento hasta comprobar que la nueva forma de tragar se ha asentado. Por eso también son importantes las revisiones posteriores, que ayudan a evitar que el hábito vuelva a aparecer.
Cómo prevenir la deglución atípica
No siempre es posible evitar una deglución atípica, sobre todo cuando existen factores anatómicos como un frenillo lingual corto. Sin embargo, algunos hábitos durante los primeros años ayudan a que la lengua y la boca se desarrollen de forma adecuada:
- Retirar de forma progresiva el chupete y el biberón a medida que el niño crece, sin prolongar su uso más de lo aconsejable (alrededor de los dos años).
- Limitar la succión del dedo pulgar y ofrecer alternativas cuando aparezca este hábito.
- Introducir de manera gradual alimentos de distintas texturas, sin abusar de los triturados, para que el niño ejercite la masticación.
- Favorecer la respiración por la nariz y consultar con el dentista o el pediatra si observas que respira habitualmente por la boca.
- Acudir a revisiones dentales periódicas desde edades tempranas, concretamente cuando el niño cumple el primer año. Dichas visitas permiten detectar a tiempo alteraciones en la mordida o en la posición de la lengua.
¿Hemos resuelto tus dudas sobre la deglución atípica? Si tienes más preguntas o sospechas de la alteración, te recomendamos llamar a una de nuestras clínicas dentales lo antes posible y pedir la valoración de un ortodoncista. Como hemos repetido a lo largo de este artículo, cuanto antes se trata el trastorno más sencillo es el tratamiento y más favorable es el pronóstico.