Si notas que tus dientes se ven más cortos o te molestan con el frío, no lo dejes pasar: el desgaste dental se puede frenar y, si hace falta, también se puede reparar. Normalmente se hace en dos pasos: primero se protege el diente (para que no siga perdiendo esmalte) y después se reconstruye lo que ya se ha desgastado para que vuelvas a masticar cómodo y tu sonrisa se vea natural.
Puntos clave
- El desgaste inicial se puede controlar con cambios en el estilo de vida y cuidado bucodental, para que el diente no siga perdiendo esmalte.
- La sensibilidad suele aparecer cuando el esmalte se ha afinado y deja parcialmente expuesta la dentista.
- Dos causas muy habituales de los dientes desgastados son el apretamiento y/o rechinamiento de los dientes y el efecto de los ácidos (por dieta o reflujo).
- Cada causa se maneja de forma distinta. Uno de los principales tratamientos consiste en reconstruir el diente con materiales que imitan el tono natural, lo que mejora la estética y la masticación.
¿Qué es el desgaste dental?
El desgaste dental es la pérdida progresiva de los tejidos duros del diente (esmalte y, cuando avanza, dentina) por causas no relacionadas con la caries. Suele ser un proceso multifactorial, es decir, en el que confluyen varios motivos actuando a la vez.
Aunque cierto desgaste dental es “normal” ya que aparece con los años, cuando se acelera o empieza a provocar síntomas (sensibilidad, fisuras, cambios de forma…), conviene revisarlo para evitar complicaciones.
Tipos de desgastes dentales
Existen varios tipos de desgaste dental, cada uno con sus causas y características específicas:
1- Erosión
La erosión es la pérdida de esmalte debido a la acción química de los ácidos, pero no está relacionada con la existencia de bacterias (no es por caries). Puede ser:
- Extrínseca: por dieta (refrescos, bebidas energéticas, cítricos frecuentes, vinagres…).
- Intrínseca: por ácidos gástricos (reflujo, vómitos repetidos…).
La erosión suele “aplanar” las superficies y dejar los bordes más finos o translúcidos.
2- Abrasión
La abrasión es desgaste por fricción con elementos externos: cepillado agresivo, pastas muy abrasivas, hábitos como morder bolígrafos, etc. Suele notarse cerca de la encía, con “muescas” o superficies pulidas.
3- Atrición
La atrición aparece por el contacto entre dientes. Suele estar relacionada con el bruxismo o ciertas sobrecargas en la mordida. Con el tiempo puede “acortar” los dientes y aplanar sus cúspides.
4- Abfracción
La abfracción se describe como la pérdida de tejido en la zona del cuello del diente por tensiones en la mordida.
¿Cuáles son las causas del desgaste dental?
En la práctica, lo más habitual es que haya una combinación de factores. Estas son las causas más comunes:
- Ácidos en la boca (erosión): consumo de ciertos alimentos y bebidas (refrescos, bebidas energéticas, cítricos muy frecuentes, vino…) y también por reflujo gastroesofágico.
- Bruxismo y contactos inadecuados: las fuerzas repetidas desgastan y microfracturan el esmalte.
- Cepillado agresivo: ejercer demasiada fuerza, los cepillos duros o las pastas muy abrasivas (especialmente tras consumir ácidos) pueden desgastar los dientes.
- Bajo flujo de saliva: la saliva ejerce una acción protectora. Si hay una escasa cantidad, los ácidos actúan durante más tiempo y pueden erosionar el esmalte.
Señales de dientes desgastados
El desgaste no siempre es evidente, sobre todo al principio, por eso conviene conocer los signos más habituales:
- Sensibilidad al frío, al calor o a alimentos dulces o ácidos.
- Dientes más cortos o con bordes irregulares (sensación de dientes “limados”).
- Transparencia en los bordes de los incisivos (sobre todo en los dientes superiores).
- Fisuras o microfracturas.
- Cambios de color: al perder esmalte, puede verse más la dentina y el diente adquiere un tono más amarillento.
Por lo general, el desgaste dental se produce por el bruxismo o por el efecto de los ácidos (dieta o reflujo).
Consecuencias del desgaste dental
El desgaste dental puede afectar a la salud, funcionalidad y rutina diaria:
- Aumento de la sensibilidad y mayor riesgo de dolor si se expone la dentina.
- Mayor facilidad para sufrir fracturas.
- Problemas de mordida: al perder altura, algunos contactos cambian y puede haber sobrecargas.
- Pérdida de estética: los desgastes derivan en dientes más planos, más cortos o menos brillantes.
- Necesidad de tratamientos complejos: cuanto más avanza el desgaste, más probable es necesitar restauraciones amplias.
Tratamientos para el desgaste dental
El tratamiento adecuado depende de dos cosas: qué está causando el desgaste y cuánto tejido se ha perdido. En nuestras clínicas dentales valoramos el grado de desgaste y, cuando es pertinente, lo registramos con índices de cribado para orientar el manejo.
1- Tratamiento para frenar la causa
- Si hay bruxismo: se valora el tipo de tratamiento más adecuado para evitar el apretamiento de los dientes. Uno de los más habituales es la férula de descarga.
- Si hay erosión por ácidos: se evalúan los hábitos, como el consumo de bebidas y alimentos ácidos, y se pautan recomendaciones (reducir su ingesta, enjuagar con agua inmediatamente después, esperar entre 20 y 30 minutos para cepillar los dientes…).
En cualquiera de los casos, también conviene mejorar la técnica de cepillado: suave, con un cepillo de cerdas blandas y dentífrico no abrasivo.
2- Tratamiento para aliviar la sensibilidad y proteger
- Si hay desgastes leves: se puede recurrir a dentífricos desensibilizantes (para usar en casa) y tratamientos de fluorización para sellar los túbulos dentinarios expuestos (en clínica).
- Si hay desgastes moderados o severos: en zonas muy expuestas se valora un tratamiento de reconstrucción dental.
3- Tratamiento para reconstruir lo perdido
En función del caso y del grado de desgaste pueden pautarse diferentes tratamientos restauradores para devolver a los dientes el volumen y la resistencia perdidos:
- Reconstrucciones con composite: es el tratamiento restaurador más conservador. Normalmente, se utiliza para reconstruir bordes y pequeñas zonas desgastadas.
- Incrustaciones: se utilizan cuando falta más estructura y, por tanto, es importante dotar al diente de mayor resistencia.
- Coronas: cuando el desgaste es avanzado y hay que proteger el diente de forma más completa se valora el uso de coronas, que es un tipo de prótesis que cubre totalmente el diente deteriorado. De hecho, coloquialmente se conocen como “fundas”.
En cualquiera de los casos, el objetivo es recuperar la comodidad a la hora de masticar y conseguir que el diente quede protegido para que no siga deteriorándose.
4- Tratamiento para recuperar la estética
En algunos casos, puede valorarse el uso de carillas para mejorar la forma y el aspecto de los dientes, siempre y cuando la base sea estable y se controlen los posibles factores de riesgo (bruxismo, ácidos…).
¿Notas tus dientes desgastados? ¿Tienes alguna duda más? Si percibes sensibilidad, dientes más cortos o crees que aprietas por la noche, es conveniente ponerle nombre al problema cuanto antes. En Vitaldent te ofrecemos una primera visita gratuita, que incluye un diagnóstico completo y la hoja de ruta a seguir para frenar el desgaste y recuperar la estética y funcionalidad de la sonrisa.
Dr. Rafael Alvarado